domingo, 3 de mayo de 2020

DÍA 3 NOVENA EN HONOR A LA MILAGROSÍSIMA IMAGEN DE MARÍA SANTÍSIMA DE SAN JUAN

ACTO DE CONTRICIÓN.

¡Oh! Virgen Purísima, Madre admirable de Dios, Abogada de los pecadores y Reina de los ángeles, veis aquí postrado a vuestros pies al mayor de los pecadores, pues al Dios de la Majestad (a quien con tanto amor concebisteis; disteis a luz y creasteis, ahora en el cielo su incomparable hermosura os llena de suma gloria, tiene arrebatadas las atenciones de todos los santos y ángeles, que temblando en su presencia no cesan de amarlo) me atreví yo, gusanillo vil a despreciar tan inmensa hermosura, por un poco de nada que es el pecado. Pésame, Señora, de mi ingratitud, y propongo morir antes que pecar, y confío en vuestras amorosísimas entrañas de piadosa Madre me alcanzaréis el gozo de la eficaz gracia en la cual persevere hasta la muerte. Amén. 

TERCER DÍA 

Salutación a la Santísima Virgen María, Ntra. Señora de San Juan. 

Dígnate, Virgen Santa, de que tu siervo te alabe y diga: Ave María, Ave cándida paloma. Ave refulgentísima estrella, Ave luz sobremanera hermosa, Ave de los serafines cántico, Ave de los querubines himno, Ave alegría del género humano, pues tan poderosa eres, Señora, el perdón de los pecados nos alcances. Amén. 

ORACIÓN QUE SE HA DE VARIAR TODOS LOS DÍAS.

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo muy agradable, sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino del cielo y médica soberana, por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra; inclina ¡oh! Madre los ojos de tu misericordia a este enfermo concebido en flaquezas y miserias, lleno de dolencias en el alma y cuerpo, a ti vengo para sanar, a ti que eres la piscina de Siloé que sanas paralíticos y que eres el Jordán que sanas leprosos, el óleo para los heridos, generoso vino para los flacos, caridad para los tristes, consuelo para los afligidos, confortativo para los pusilánimes, antídoto para el mortal veneno y general médica y medicina de todos los enfermos, sáname Señora, de todas mis enfermedades interiores y exteriores y concédeme también el favor que en esta novena te pido si ha de ser remedio para mi salvación; y si no concédeme lo que fuere del mayor agrado de Dios nuestro Señor. Amén. 

(Aquí se hace la petición a María Santísima de San Juan, según la necesidad particular de cada uno, hecha alguna pausa, se reza la siguiente:

CORONA DE LOS DOCE PRIVILEGIOS DE LA INMACULADA MADRE DE DIOS 

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

ANTÍFONA.
Un gran portento apareció en el cielo, una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas (Apc. 12, v. I.)

Primer Cuaternario. 
V. Señora mía de San Juan, Virgen y celestial Paloma.
P. Tú defiendes Madre Mía a los que rezamos tu Corona.
V. Pues que nos proteges tanto como verdadera Madre.
P. Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. 

Segundo Cuaternario. 
V. Señora mía de San Juan, Virgen y celestial Paloma.
P. Tú defiendes Madre Mía a los que rezamos tu Corona.
V. Pues que nos proteges tanto como verdadera Madre.
P. Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. 

Tercer Cuaternario. 
V. Señora mía de San Juan, Virgen y celestial Paloma.
P. Tú defiendes Madre Mía a los que rezamos tu Corona.
V. Pues que nos proteges tanto como verdadera Madre.
P. Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. 

ANTÍFONA. 

Un gran portento apareció en el cielo, una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas (Apc. 12, v. I.)

ORACIÓN QUE SAN AGUSTÍN COMPUSO PARA HONRAR A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Acordaos ¡oh piadosísima Virgen María! Que jamás se ha oído decir que alguno que a Vos se acogiese, y pidiese socorro y protección haya sido desamparado. Yo, animado con tan dulce confianza, acudo a vos ¡oh! Virgen de las Vírgenes; a vos vengo y con temor de mis pecados me postro en vuestra presencia; no queráis ¡oh! Madre del Divino Verbo menospreciar mis súplicas, sino dignaos propicia de verme y favorecerme. Amén. (Lib. De Cor. De Flor. F. 156).

OFRECIMIENTO. 

Soberana Emperatriz de los cielos y Señora del universo, María Santísima, postrado humildemente en tu adorable presencia, te ofrezco estos tres Padrenuestros y doce Ave Marías, en honor de aquellas doce estrellas con que el Apóstol y Evangelista San Juan te vio coronada en los cielos. Por tan sublime y gloriosa prerrogativa doy a la Santísima Trinidad infinitas gracias; y con todo el regocijo de mi corazón contemplo en esos misteriosos y brillante astros; simbolizada la imperial corona de privilegios, gracias y virtudes singulares con que te ciñó y coronó tus purísimas sienes, desde el primer instante de tu Inmaculada Concepción. Por esta tu singular exaltación, te ruego serenísima Reina que me comuniques las influencias de tu virtud y fortaleza, para triunfar de los enemigos del alma; y me des tanta gracia cuanta necesito para merecer la corona que está preparada en los cielos para los que fielmente combaten hasta el fin. 

También te suplico ¡oh Señora y Madre mía! Que asistas y protejas a la Santa Iglesia, al Sumo Pontífice que la gobierna y a todo el clero secular y regular; que des luz y acierto a nuestros gobernantes, que mires compasiva a los herejes, cismáticos e infieles, para que salgan de la tenebrosa noche de sus errores e ignorancias; que emplees tu misericordia con todos los pecadores, y que alargando tu piadosísima mano para aliviar a todos los afligidos, sean las benditas ánimas del Purgatorio quienes obtengan particularmente el inestimable beneficio de su libertad, para que vayan a bendecirte y alabarte en la eterna bienaventuranza de la Gloria, donde vives y reinas por los siglos. 

¡Oh María, concebida sin pecado! ¡Rogad por nosotros que tenemos confianza en Vos!

DÍA 1: 33 DÍAS DE CONSAGRACIÓN A MARÍA ESCRITA POR NIÑOS

DÍA 1

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Breve silencio para ponernos en presencia de Dios, rogando a María Santísima sea nuestra compañía y guía en este camino.

ORACIÓN 
Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día: alma, vida y corazón. Mírame con compasión, ¡no me dejes Madre mía!

CITA
Después de cuatro apariciones en el Tepeyac (México), la imagen de la Virgen quedó grabada en el ayate de San Juan Diego, esa fue la señal milagrosa de María para que todos creyeran en ella.
La Virgen dijo a Juan Diego: “No tengas miedo ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre?”

REFLEXIÓN
Nuestra Señora de Guadalupe escogió a San Juan Diego para que fuera el mensajero de un hermoso milagro. En la Basílica de Guadalupe, el milagro de la tilma de San Juan Diego es admirado por millones de peregrinos.

La Virgen es Madre de Jesús pero también es nuestra Madre, siempre atenta a nuestras necesidades y le pide a su Hijo que nos ayude. Debemos sentirnos amados y protegidos por nuestra Madre.
Virgen de Guadalupe cuídanos y protégenos de todo mal y ponemos nuestras peticiones en tus manos sagradas para que intercedas por nosotros.

¿Qué haces para que ella esté feliz?

PROPÓSITO
Obedecer y hacer con alegría lo
que me pida mi mamá.

ORACIÓN
Dulce Madre, no te alejes. Tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y nunca solo me dejes. Ya que me proteges tanto, como verdadera madre, haz que me bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

Autor: Padre Guillermo Serra, LC

DOMINGO IV.- “SI EL SEÑOR ES MI PASTOR NADA ME FALTARÁ”


Sr. Cango. Pbro. Jaime Gutiérrez Gutiérrez

Para quien abre su corazón, la Palabra de Dios es vida. Y hoy, en este domingo cuarto de Pascua, aún “en casa,” el Apóstol San Pedro nos exhorta: “Hermanos: Soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a ustedes por hacer el bien, es cosa agradable a los ojos de Dios.” Hoy, pues, debemos ser muy responsables de hacer el bien a nuestros hermanos desconocidos con los que nos cruzamos; hemos de pasar haciéndoles el bien, sin contagiarnos. Porque estamos en este tiempo de contagios y amenazas serias de muerte. 
En este tiempo hemos de afirmar, como Pedro,  con absoluta certeza, que hemos puesto en Dios nuestra esperanza; porque “el Señor es nuestro pastor y nada nos faltará”. Él es realmente quien nos conduce, y él está reparando nuestras fuerzas y las fuerzas alteradas de la madre naturaleza. Ahora es, también, un tiempo de conversión. Este aislamiento nos da la oportunidad de ser una verdadera familia; de no darle prioridad al dinero; de humanizar nuestra sociedad; de cuidar y no dañar a nuestro planeta; y de darle un valioso espacio a Dios en nuestra vida. Anhelemos “una nueva normalidad”.
Sabemos que Dios, nuestro pastor, “a despecho de nuestros adversarios”, prepara nuestro mejor final. Y también sabemos que “Dios es bondad y misericordia que nos acompaña todos los días de nuestra vida y nos espera en su casa por años sin término.”
Dejemos, pues, que entre en nuestra casa este Buen Pastor. Y que reconozcamos su voz, entre tantas voces que nos confunden, hoy. Él nos conoce a cada uno por nuestro nombre. Sigamos su voz. Hoy con voz fuerte nos invita a seguirlo: “Yo soy la puerta, quien entre por mí se salvará.” Y lo que no debemos de olvidar –insisto- es la razón de su llamado: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.” “EN LA VIDA Y EN LA MUERTE SOMOS DEL SEÑOR

sábado, 2 de mayo de 2020

CONSEJOS DE DON BOSCO PARA EL MES DE MAYO, MES DE MARIA

En abril de 1865, San Juan Bosco redactó 31 consejos para que sus discípulos le ofrecieran un regalo espiritual, o florecilla, a la Reina del Cielo cada día de mayo: por amor de María Santísima Auxiliadora.


1. Participad con mucho fervor en la santa misa. 
2. Poned mucha atención a lo que os enseñan los sacerdotes.
3. Por la mañana, a la hora de levantada, no le deis gusto a la pereza.  Levantaos inmediatamente. Dormir demasiado es tan dañoso como comer demasiado.
4. Pedidle a la Santísima Virgen tres gracias todos los días: evitar el pecado, conservar siempre la virtud de la pureza, y no tener nunca malas amistades.
5. Pensad cuál es aquel deber al que faltáis con mas frecuencia. Pedid la ayuda divina para poder cumplirlo, y prometed a nuestra Señora que lo vais a cumplir.
6. Pedid perdón a  aquellos que habéis hecho sufrir. Mostrad cariño y haced algún favor a aquellos que os resultan antipáticos.
7. Por amor a la Virgen Santa estad siempre alegres, mostrando un rostro sereno hablando de lo que trae alegría y no de lo que entristece.
8. Decid varias veces cada día: “Maria Auxiliadora, rogad por nosotros”.
9. Obedeced siempre. El demonio nada puede contra los obedientes.
10. Huir de las malas amistades. Las amistades malas corrompen las buenas costumbres.
11. Quizá hay algo en tu vida que es una espina para el corazón de la Virgen. ¿Por que no arrancas ese mal de tu alma?
12. Quizá piensas demasiado en el cuerpo y poco en el alma. La muerte se acerca. Prepárate.
13. El ocio es padre de todos los vicios. Tienes que trabajar más. Nadie ha llegado a tener personalidad trabajando solo unas pocas horas diarias.
14. El pecado es el mayor mal que te pueda suceder. Antes morir que pecar.
15. Encomienda tu pureza a Maria Inmaculada. Ella pisa la cabeza de la serpiente infernal.
16. Recuerda que en la hora de la muerte te arrepentirás de haber perdido tanto tiempo sin provecho para tu alma.
17. La melancolía es el octavo pecado capital. Aleja de ti la tristeza, porque después del pecado, nada te hace más daño que el estar triste. Un pedacito de cielo lo arregla todo. Piensa en el Paraíso que te espera.
18. ¿Crees que las excusas que tienes ahora serán suficientes para tranquilizarte a la hora de la muerte?
19. Pídele a la Virgen Santísima cada día la gracia de no caer en pecado mortal.
20. Puedes hacer algo más y no lo haces. Aleja la pereza que tanto te perjudica.
21. Ese vicio que tienes te depara un gran desastre si no lo corriges.
22. Refrena tu carácter. ¿No ves que vas perdiendo los amigos? ¿Por qué no eres tolerante y más caritativo?
23. La Virgen esta contenta porque has hecho algo por ser más agradable a Dios.
24. Piensa un poco: “Y si murieses esta noche, ¿a dónde iría tu alma?
25. ¡Si pudieras ver el estado de tu alma! No vayas a acostarte esta noche sin hacer un buen acto de contrición y un propósito de cambiar de vida.
26. ¡Animo! Invoca a María Santísima y ella resolverá tus dificultades
27. Más obras y menos palabras.
28. Que tus palabras sean dignas de un cristiano.
29. En todas tu obras preocúpate mas de como las juzgara Dios, que de lo que pensaran de ellas los hombres.
30. Jesús Sacramentado te espera en la iglesia. ¿Por que no vas a visitarlo más a menudo? Se apóstol de la Eucaristía.
31. Soporta con paciencia los defectos de los demás, si quieres que los demás soporten los tuyos.

Hoy necesito decirte, Señora mía, que ya no hay más vino en la fiesta de mi vida...

DIÁLOGO CON MARÍA
Hoy necesito decirte, Señora mía, que ya no hay más vino en la fiesta de mi vida... y tú, me miras a los ojos, caminas lentamente hacia Jesús y le presentas mi problema. Él susurra algo a tu oído... te vuelves hacia mí y me dices "HAZ LO QUE ÉL TE DIGA"... repites la frase, una vez, cien, mil, las que sean necesarias, hasta que yo comprenda.

Pero no me es fácil.

Hoy, si Dios quiere, caminaré en la Procesión siguiendo al Santísimo... hoy... pero ¿Y mañana?... Cuando ya no se escuchen los cantos ni haya pétalos de flores ni olor a incienso... mañana, ¿Seguiré también a Cristo a cada instante? ¿Seguiré haciendo "Lo que Él me diga"? ¿Cómo se hace María querida?...

- ¡Mi hijo amado, es tan simple!!!, -y tu voz de mil campanas resuena en mi alma y se transforma en camino-... hijo, es simple, lo cual no significa que sea fácil. Sólo que debes estar muy atento. En cada circunstancia, en cada momento, en cada enojo, en cada arranque de ira, busca el Santísimo y continúa en la procesión.

-Señora, ¿Cómo podré? Soy tan torpe y pecador, tan impulsivo y atropellado...

- Pues te equivocas mucho allí, tú no ERES como dices, sino que OPTAS POR SERLO en cada circunstancia. Recuerda, hijo mío del alma, que en toda situación tienes siempre dos alternativas, una de las cuales es Cristo, tu alma sabe de lo que hablo ¿Verdad?.

- Claro, Señora, claro- y me da mucha vergüenza porque tú conoces que en demasiadas oportunidades no tomé la decisión correcta.

- Bien, entonces, hijo, intenta que en tus visitas al Santísimo no termine en tu vida cuando te alejas del altar, haz que toda tu existencia sea una larga procesión, siempre detrás de Él, siempre.
- Señora, tu misma vida así lo fue, recuerdo las Escrituras. Tú siempre tras Jesús, de lejos, sin hacer ostentación de tus privilegios de madre, de lejos, pero con Él. Tu hijo sabía que estabas cerca y al final, cuando ya nadie quedaba en la última procesión, cuando el cuerpo amado quedó expuesto en medio del dolor de la Cruz, allí estabas, de pie, sencillamente, con la espada anunciada desgarrándote el alma... la última procesión, la que acompañaste hasta el final. Mucha gente fue con Él, mujeres piadosas, el Cireneo, los discípulos, mas tú, Madre amadísima, llegaste hasta el final. Tu mirada le consolaba en tan gigantesca soledad... y tanto te amó, que te dedicó las últimas palabras... en medio de su dolor..."Madre..." y te nombró. Tu respuesta fue una mirada de amor profundo. Tu respuesta fue la obediencia, yéndote a vivir a la casa de tu hijo Juan, nacido en el dolor de un adiós. Toda tu vida, Señora mía, fue una larga procesión tras el Hijo amado.

- Querido mío, mi alma está feliz porque has comprendido, eso ya es mucho, sé que no será fácil para ti lo que te pido, pero es el único camino.

- Señora, ¿me acompañarás?

- Siempre, hijo mío, siempre... estaré contigo cada vez que me necesites. ¿Entiendes? No es lo mismo que cada vez que me llames, sino cada vez que me necesites. Aunque no me llames, como tu madre que soy estaré para mostrarte el camino de la paz... y estaré para vendar tus heridas cuando el dolor te llegue. Estaré como estoy con cada hijo mío, de quien conozco su nombre, su alma, sus problemas, sus angustias y alegrías, sus soledades, sus vacíos. Estoy para decirles que hay un Dios que los ama, que los ama tanto, tanto, que quiso quedarse con ustedes en la Eucaristía. Estoy al lado de cada sacerdote al celebrar la misa, como madre atenta. Estoy porque los amo mucho y porque allí está mi Hijo. Estoy con el sacerdote en la misa y, también, en las soledades de su alma, cuando los feligreses se van, cuando se apagan las velas, cuando el silencio lo invade todo, cuando los sueños se rompen, cuando la soledad irrumpe sin permiso, estoy, siempre, estoy allí. Con las religiosas, en su oración silenciosa que se transforma, al llegar al cielo, en canto agradable a Dios. Estoy con los laicos, desde el primero hasta el último, no hay escalas para mí. Hija mía, te deseo a ti y a todos los que leen estas líneas un feliz día del Corpus, nos vemos en la Procesión, en las dos, en la de hoy y en la otra... la Procesión de la vida...


NOTA DE LA AUTORA "Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de "Cerrar los ojos y verla" o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna."

DÍA 2 NOVENA EN HONOR A LA MILAGROSÍSIMA IMAGEN DE MARÍA SANTÍSIMA DE SAN JUAN



ACTO DE CONTRICIÓN.

¡Oh! Virgen Purísima, Madre admirable de Dios, Abogada de los pecadores y Reina de los ángeles, veis aquí postrado a vuestros pies al mayor de los pecadores, pues al Dios de la Majestad (a quien con tanto amor concebisteis; disteis a luz y creasteis, ahora en el cielo su incomparable hermosura os llena de suma gloria, tiene arrebatadas las atenciones de todos los santos y ángeles, que temblando en su presencia no cesan de amarlo) me atreví yo, gusanillo vil a despreciar tan inmensa hermosura, por un poco de nada que es el pecado. Pésame, Señora, de mi ingratitud, y propongo morir antes que pecar, y confío en vuestras amorosísimas entrañas de piadosa Madre me alcanzaréis el gozo de la eficaz gracia en la cual persevere hasta la muerte. Amén. 


SEGUNDO DÍA 

Salutación a la Santísima Virgen María, Ntra. Señora de San Juan. 

Dígnate, Virgen Santa, de que tu siervo te alabe y diga: Ave María, Ave cándida paloma. Ave refulgentísima estrella, Ave luz sobremanera hermosa, Ave de los serafines cántico, Ave de los querubines himno, Ave alegría del género humano, pues tan poderosa eres, Señora, el perdón de los pecados nos alcances. Amén. 

ORACIÓN QUE SE HA DE VARIAR TODOS LOS DÍAS.

¡Oh! Inmaculada y siempre bendita, singular e incomparable Virgen María, Madre de Dios, templo suyo muy agradable, Sagrario del Espíritu Santo, puerta del reino de los cielos, fuente de luz por quien después de Dios vive todo el orbe de la tierra; vuelve a mí ¡oh! Madre Soberana esos tus misericordiosos ojos, compadécete de mí, que soy de aquellos que teniendo ojos no ven. Y pues eres piscina, dame la luz que deseo para no tropezar con los engaños del mundo, para no caer en los lazos del demonio, ni perecer en los principios de la carne; y si el favor que te pido en esta novena me conviene y es del agrado de Dios, concédemelo, y si no dame resignación perfecta en la divina Voluntad. Amén. 

(Aquí se hace la petición a María Santísima de San Juan, según la necesidad particular de cada uno, hecha alguna pausa, se reza la siguiente:

CORONA DE LOS DOCE PRIVILEGIOS DE LA INMACULADA MADRE DE DIOS 

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

ANTÍFONA.
Un gran portento apareció en el cielo, una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas (Apc. 12, v. I.)

Primer Cuaternario. 
V. Señora mía de San Juan, Virgen y celestial Paloma.
P. Tú defiendes Madre Mía a los que rezamos tu Corona.
V. Pues que nos proteges tanto como verdadera Madre.
P. Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. 

Segundo Cuaternario. 
V. Señora mía de San Juan, Virgen y celestial Paloma.
P. Tú defiendes Madre Mía a los que rezamos tu Corona.
V. Pues que nos proteges tanto como verdadera Madre.
P. Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. 

Tercer Cuaternario. 
V. Señora mía de San Juan, Virgen y celestial Paloma.
P. Tú defiendes Madre Mía a los que rezamos tu Corona.
V. Pues que nos proteges tanto como verdadera Madre.
P. Haz que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria. 

ANTÍFONA. 

Un gran portento apareció en el cielo, una mujer vestida del sol, la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas (Apc. 12, v. I.)

ORACIÓN QUE SAN AGUSTÍN COMPUSO PARA HONRAR A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Acordaos ¡oh piadosísima Virgen María! Que jamás se ha oído decir que alguno que a Vos se acogiese, y pidiese socorro y protección haya sido desamparado. Yo, animado con tan dulce confianza, acudo a vos ¡oh! Virgen de las Vírgenes; a vos vengo y con temor de mis pecados me postro en vuestra presencia; no queráis ¡oh! Madre del Divino Verbo menospreciar mis súplicas, sino dignaos propicia de verme y favorecerme. Amén. (Lib. De Cor. De Flor. F. 156).

OFRECIMIENTO. 

Soberana Emperatriz de los cielos y Señora del universo, María Santísima, postrado humildemente en tu adorable presencia, te ofrezco estos tres Padrenuestros y doce Ave Marías, en honor de aquellas doce estrellas con que el Apóstol y Evangelista San Juan te vio coronada en los cielos. Por tan sublime y gloriosa prerrogativa doy a la Santísima Trinidad infinitas gracias; y con todo el regocijo de mi corazón contemplo en esos misteriosos y brillante astros; simbolizada la imperial corona de privilegios, gracias y virtudes singulares con que te ciñó y coronó tus purísimas sienes, desde el primer instante de tu Inmaculada Concepción. Por esta tu singular exaltación, te ruego serenísima Reina que me comuniques las influencias de tu virtud y fortaleza, para triunfar de los enemigos del alma; y me des tanta gracia cuanta necesito para merecer la corona que está preparada en los cielos para los que fielmente combaten hasta el fin. 

También te suplico ¡oh Señora y Madre mía! Que asistas y protejas a la Santa Iglesia, al Sumo Pontífice que la gobierna y a todo el clero secular y regular; que des luz y acierto a nuestros gobernantes, que mires compasiva a los herejes, cismáticos e infieles, para que salgan de la tenebrosa noche de sus errores e ignorancias; que emplees tu misericordia con todos los pecadores, y que alargando tu piadosísima mano para aliviar a todos los afligidos, sean las benditas ánimas del Purgatorio quienes obtengan particularmente el inestimable beneficio de su libertad, para que vayan a bendecirte y alabarte en la eterna bienaventuranza de la Gloria, donde vives y reinas por los siglos. 

¡Oh María, concebida sin pecado! ¡Rogad por nosotros que tenemos confianza en Vos!

viernes, 1 de mayo de 2020

1 DE MAYO: FIESTA DE SAN JOSÉ OBRERO
El 1 de mayo la Iglesia celebra la Fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores, fecha que coincide con el Día Mundial del Trabajo. Esta celebración litúrgica fue instituida en 1955 por el Siervo de Dios, Papa Pío XII, ante un grupo de obreros reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
El Santo Padre pidió en esa oportunidad que “el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias”.
Pío XII quiso que el Santo Custodio de la Sagrada Familia, “sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo”.
Por su parte, San Juan Pablo II en su encíclica a los trabajadores “Laborem exercens” destacó que “mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en un cierto sentido ‘se hace más hombre’”.
Posteriormente, en el Jubileo de los Trabajadores en el 2000, el Papa de la Familia dijo: “Queridos trabajadores, empresarios, cooperadores, agentes financieros y comerciantes, unid vuestros brazos, vuestra mente y vuestro corazón para contribuir a construir una sociedad que respete al hombre y su trabajo”.
“El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Cuanto se realiza al servicio de una justicia mayor, de una fraternidad más vasta y de un orden más humano en las relaciones sociales, cuenta más que cualquier tipo de progreso en el campo técnico”, añadió”.
Fuente: AciPrensa